La glorificación de Dios es integral y no parcial. Dios es dueño de todo. Vivir el evangelio es vivir una vida totalmente volcada hacia Dios, desde la familia, hasta el ocio. Es para esto que fuimos creados.
La glorificación de Dios es integral y no parcial. Dios es dueño de todo. Vivir el evangelio es vivir una vida totalmente volcada hacia Dios, desde la familia, hasta el ocio. Es para esto que fuimos creados.