La fe salvadora no es una fuerza emocional mística. Es la confianza que parte de un corazón regenerado por Dios en todas sus promesas, principalmente aquella de vida eterna en la persona de Jesucristo, Su Hijo.
La fe salvadora no es una fuerza emocional mística. Es la confianza que parte de un corazón regenerado por Dios en todas sus promesas, principalmente aquella de vida eterna en la persona de Jesucristo, Su Hijo.