Muchas veces aunque ya somos adultos sentimos enojo y rencor hacia nuestros padres por situaciones o circunstancias desde la niñez, adolescencia o juventud que percibimos como una injusticia que desvío nuestro destino en la vida. Y el perdonar esto nos hará sentir más ligeros en el camino a lograr nuestra felicidad y plenitud.