Seguimos en un octubre de miedo. La tía Andrea nos trae un clásico de terror, bajo la amenaza de convertirnos a todos en chupasangres o, en su defecto, alcohol.
Seguimos en un octubre de miedo. La tía Andrea nos trae un clásico de terror, bajo la amenaza de convertirnos a todos en chupasangres o, en su defecto, alcohol.