Fue mucho más que la acompañante de Marvin Gave en el célebre dueto Ain't No Mountain High Enough. Destinada a ser la voz y el rostro de recambio en Motown, la joven cantante quedaría en segundo plano, mientras su carrera era marcada por el abuso y una salud frágil que terminó con su vida cuando a penas cosechaba los frutos de su éxito.