Si el trabajo se vuelve tu sentido, entonces Dios ya no es Jehová Jireh para ti. Si tu pareja se vuelve tu refugio, entonces Dios ya no va a ser Emmanuel (Dios con nosotros) para ti. En vez de tratar de salir de tu situación buscando propias soluciones, haz de Jesús tu refugio y observa cómo todo cambia.