
Sign up to save your podcasts
Or


Hay un tipo de abandono que no se nota a simple vista.
No tiene gritos, ni portazos, ni despedidas…
Es el abandono que tú misma haces de ti.
Cuando te callas lo que te duele. Cuando justificas lo que no deberías.
Cuando te olvidas de lo que eras, solo por mantener lo que tienes.
A veces, entre las rutinas, las heridas y las frustraciones, comenzamos a pensar que nuestros anhelos eran ingenuos… que soñar con una familia unida, una relación sana o un matrimonio duradero era demasiado idealista. Pero no, esos sueños no eran infantiles, eran sagrados. No nacieron del ego, sino del alma. Y aunque la vida nos confronte, nos cambie y a veces nos rompa, seguir creyendo en esos anhelos es un acto de amor profundo —no hacia la idea, sino hacia la capacidad que aún tenemos de construir algo bello.
By Karla Maldonado CabiesesHay un tipo de abandono que no se nota a simple vista.
No tiene gritos, ni portazos, ni despedidas…
Es el abandono que tú misma haces de ti.
Cuando te callas lo que te duele. Cuando justificas lo que no deberías.
Cuando te olvidas de lo que eras, solo por mantener lo que tienes.
A veces, entre las rutinas, las heridas y las frustraciones, comenzamos a pensar que nuestros anhelos eran ingenuos… que soñar con una familia unida, una relación sana o un matrimonio duradero era demasiado idealista. Pero no, esos sueños no eran infantiles, eran sagrados. No nacieron del ego, sino del alma. Y aunque la vida nos confronte, nos cambie y a veces nos rompa, seguir creyendo en esos anhelos es un acto de amor profundo —no hacia la idea, sino hacia la capacidad que aún tenemos de construir algo bello.