Algunos, sin darnos cuenta, estamos acostumbrados a la queja y andar sufriendo, cómo si siempre se tratase de qué debemos ocuparnos y terminamos en un interminable predicamento. Te ha pasado?
Algunos, sin darnos cuenta, estamos acostumbrados a la queja y andar sufriendo, cómo si siempre se tratase de qué debemos ocuparnos y terminamos en un interminable predicamento. Te ha pasado?