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https://bujiiok.tumblr.com/post/620760157752803328/te-habl%C3%A9-de-mi-refugio-y-de-lo-que-me-causa-dolor
Te hablé de mi refugio y de lo que me causa dolor, te conté de mi casita del árbol y del lugar al que llamo hogar cuando todo se derrumba.
También te conté sobre mi familia y de la vez que nos fuimos todos juntos de vacaciones, te hablé de mi abuelo, de cómo había crecido con él y de cómo sentía que se me estaba escapando.
Te conté la anécdota del día que me perdí por la ciudad que conocí a tu lado. Pero apenas me quedó voz para confesarte que si me perdí entre sus calles fue porque tú estabas demasiado lejos.
Te intenté relatar el argumento de mi película favorita, quería que sintieras todo lo que yo sentí al verla por primera vez. Creo que no lo conseguí pero me prometiste que la verías algún día.
Te conté mil veces qué significaban para mí las letras de todas aquellas canciones que te enseñaba. Pero de nuevo, volvía a ser una cobarde que no se atrevía a decirte que si te las enseñaba era porque hablaban de ti.
Te hablé de lo que quería estudiar, de a dónde quería viajar y de los lugares a los que no quería volver. Te expliqué que había personas que eran el sitio seguro de alguien más y, aunque intentaste creerme, nunca lo llegaste a entender.
Te escuché llorar por mil razones y entendí cada una de ellas, secándote cada lágrima que salía de tus ojitos tan hermosos. Te amé, te quise de formas que jamás entenderías, ni entendería yo, te amé de tantas formas y con tantos colores que inventaste que aún no entiendo por qué te fuiste.
Te conté de mis miedos y los ahuyentaste a todos, creando a tus pasos, nuevos que se incrementaron con tu huída.
Mel y Bujii
By Prof. Hugo Correahttps://bujiiok.tumblr.com/post/620760157752803328/te-habl%C3%A9-de-mi-refugio-y-de-lo-que-me-causa-dolor
Te hablé de mi refugio y de lo que me causa dolor, te conté de mi casita del árbol y del lugar al que llamo hogar cuando todo se derrumba.
También te conté sobre mi familia y de la vez que nos fuimos todos juntos de vacaciones, te hablé de mi abuelo, de cómo había crecido con él y de cómo sentía que se me estaba escapando.
Te conté la anécdota del día que me perdí por la ciudad que conocí a tu lado. Pero apenas me quedó voz para confesarte que si me perdí entre sus calles fue porque tú estabas demasiado lejos.
Te intenté relatar el argumento de mi película favorita, quería que sintieras todo lo que yo sentí al verla por primera vez. Creo que no lo conseguí pero me prometiste que la verías algún día.
Te conté mil veces qué significaban para mí las letras de todas aquellas canciones que te enseñaba. Pero de nuevo, volvía a ser una cobarde que no se atrevía a decirte que si te las enseñaba era porque hablaban de ti.
Te hablé de lo que quería estudiar, de a dónde quería viajar y de los lugares a los que no quería volver. Te expliqué que había personas que eran el sitio seguro de alguien más y, aunque intentaste creerme, nunca lo llegaste a entender.
Te escuché llorar por mil razones y entendí cada una de ellas, secándote cada lágrima que salía de tus ojitos tan hermosos. Te amé, te quise de formas que jamás entenderías, ni entendería yo, te amé de tantas formas y con tantos colores que inventaste que aún no entiendo por qué te fuiste.
Te conté de mis miedos y los ahuyentaste a todos, creando a tus pasos, nuevos que se incrementaron con tu huída.
Mel y Bujii