Dios se regocija cuando acudimos a Él y le decimos que dependemos de su intervención, de su amor y misericordia; sabemos que trae respuestas a nuestras aflicciones y podemos descansar y esperar en su palabra.
Dios se regocija cuando acudimos a Él y le decimos que dependemos de su intervención, de su amor y misericordia; sabemos que trae respuestas a nuestras aflicciones y podemos descansar y esperar en su palabra.