En 1479 Se creaba en Sevilla el Tribunal de la Santa Inquisición, con el único objetivo inicial de velar por la pureza cristiana de los judíos conversos.
Tras ello, se ocultaban razones de poder y dinero. La Inquisición fue ampliando sus funciones y ámbito de actuación, llegando a controlar y formar parte de la vida política, económica y social a través del miedo, la fuerza, la violencia y el oscurantismo. El procedimiento inquisitorial se iniciaba mediante la denuncia, la sospecha o el propio reconocimiento de la herejía. La culpabilidad del sospechoso partía tanto del propio reconocimiento como del testimonio desfavorable de dos personas de reputación inquebrantable, cuya identidad se mantenía en secreto, y que sabían que si su testimonio se demostraba falso serían duramente castigadas. Santiago Móndejar