Nuestra vida está compuesta de etapas.
Dios nos provee temporadas de preparación y capacitación para cambios en el porvenir y por esto es tan importante el entender que en Dios todo tiene su tiempo, y debe ser nuestra oración tener un corazón rendido a la voluntad de Cristo durante las diferentes etapas de nuestras vidas, y poder así rendirnos, abrazarlas y disfrutarlas.