Las palabras son poderosas: porque puede ser que con tus labios proclamas bendición, pero con esos mismo labios hables maldiciones y hieres el espíritu inocente en las personas que te aman.
Las palabras son poderosas: porque puede ser que con tus labios proclamas bendición, pero con esos mismo labios hables maldiciones y hieres el espíritu inocente en las personas que te aman.