Aceptar a Jesús como tu Salvador y decidir seguirlo son dos de las mejores decisiones que has tomado en tu vida. Sin embargo, ser un seguidor de Jesús no significa que nunca vas a enfrentar problemas, pruebas o aflicciones.
Aceptar a Jesús como tu Salvador y decidir seguirlo son dos de las mejores decisiones que has tomado en tu vida. Sin embargo, ser un seguidor de Jesús no significa que nunca vas a enfrentar problemas, pruebas o aflicciones.