No hace falta irse a una isla para tener tentaciones, en la vida cotidiana hay más que suficientes, solo Jesucristo nos muestra cómo prepararnos para vencer y cómo afrontarlas
No hace falta irse a una isla para tener tentaciones, en la vida cotidiana hay más que suficientes, solo Jesucristo nos muestra cómo prepararnos para vencer y cómo afrontarlas