Sufrimos por amor cuando entregamos demasiada “energía” y nos olvidamos de las demás áreas de la vida. Sufrimos por amor cuando nos aislamos del mundo entero y buscamos la felicidad que no hemos obtenido por nuestra propia cuenta en manos de esa persona. Sufrimos cuando, en vez de fortalecer nuestra independencia emocional, buscamos que alguien haga el trabajo de ayudarnos por salir adelante. Nos da miedo perder el único amor con el que contamos en la vida, por no ser capaces de ser nuestra propia fuente de amor.
Cuando no se ha trabajado en sanar las viejas heridas emocionales, iremos por el mundo con esas heridas abiertas, teniendo miedo de que alguien más venga y las haga aún más grandes. Para sanar, lo primero es aceptar que existen esas heridas, identificar de dónde provienen y estar decididas a sanarlas, dándonos el tiempo suficiente para que cierren. El sufrimiento en el pasado, especialmente en la niñez, puede ser un factor muy poderoso que influye en la mayoría de personas que tienen miedo a enamorarse. Inclusive si lo han olvidado conscientemente.
La idealización del ser amado muchas veces nos impide vivir nuevas experiencias por aferrarnos a esa imagen creada por nosotras mismas, de manera compulsiva lo tomamos como referencia en posibles candidatos, pero al realizar la comparación exhaustiva, el nuevo prospecto no tiene oportunidad de competir con una imagen idealizada y por lo tanto quedaremos presas en el amor del pasado porque nada ni nadie se le puede comparar, de esta manera es una guerra perdida para el nuevo prospecto.
Este episodio está dedicado a cada persona que desee cerrar esas heridas causadas por una ruptura ¿Te animas?