El Señor Jesús nos enseñó que un Escriba Docto es como un hombre que de su tesoro saca cosas viejas y cosas nuevas. Todas son parte de ese tesoro y ninguna tiene menor valor por ser muy vieja o por ser muy nueva.
En la Iglesia de Cristo, tanto son útiles y valiosos los jóvenes como los adultos.
Ya que para el Seños todos somos parte de su especial tesoro.