Los discípulos, y nosotros la iglesia, damos testimonio de estas cosas. Damos testimonio de Jesús.
Anunciamos a Cristo, quién es Él, lo que Él ha hecho en la cruz, su perdón, su amor… Y lo hacemos porque Él nos ha dado el poder de hacerlo. Es el Espíritu Santo el que nos capacita para anunciar a Jesús.