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Nuestro segundo episodio viene a estar un poco relacionado con el anterior, sirve que nos vamos enterando que en esta vida todo está relacionado con todo. Pero en particular, el tema de hoy viene a caer un poco en la paradoja de ¿cómo podemos llamarnos a nosotros mismos humanidad y vivir despreciando a las humanidades? Y todavía nos preguntamos al final por qué cada vez somos más inhumanos. Si bien el desprecio a las humanidades comienza en el campo profesional, cala tan hondo que termina permeando en la vida personal de cada uno.
La Pandemia vino a enseñarnos muchas cosas, pero entre todas ellas que tendemos naturalmente y no podemos vivir sin el arte. Es sin duda alguna la única alternativa cuando se habla de recreación. Hay para todos los gustos: música, baile, canto, escritura y a pesar de ello; la situación económica de los artistas fue de la más perjudicada con este evento. Ahora que existe un mayor control de la enfermedad, nuestra percepción de valor hacia la retribución que deben recibir quienes se dedican a ella no ha cambiado en lo absoluto.
¡Y todo se debe a una autopercepción! En algún momento de nuestra historia tomamos la decisión de que debíamos pagar más a quien hablara Java o C++ que a quien hablara de empatía o de los pilares socio y psicológicos de la humanidad. Porque, por alguna razón; tomamos la decisión de que si me hace sentir bien; entonces corresponde al área del tiempo libre y la actividad pagada tiene que ser la que me haga sentir miserable.
By TururuGirlNuestro segundo episodio viene a estar un poco relacionado con el anterior, sirve que nos vamos enterando que en esta vida todo está relacionado con todo. Pero en particular, el tema de hoy viene a caer un poco en la paradoja de ¿cómo podemos llamarnos a nosotros mismos humanidad y vivir despreciando a las humanidades? Y todavía nos preguntamos al final por qué cada vez somos más inhumanos. Si bien el desprecio a las humanidades comienza en el campo profesional, cala tan hondo que termina permeando en la vida personal de cada uno.
La Pandemia vino a enseñarnos muchas cosas, pero entre todas ellas que tendemos naturalmente y no podemos vivir sin el arte. Es sin duda alguna la única alternativa cuando se habla de recreación. Hay para todos los gustos: música, baile, canto, escritura y a pesar de ello; la situación económica de los artistas fue de la más perjudicada con este evento. Ahora que existe un mayor control de la enfermedad, nuestra percepción de valor hacia la retribución que deben recibir quienes se dedican a ella no ha cambiado en lo absoluto.
¡Y todo se debe a una autopercepción! En algún momento de nuestra historia tomamos la decisión de que debíamos pagar más a quien hablara Java o C++ que a quien hablara de empatía o de los pilares socio y psicológicos de la humanidad. Porque, por alguna razón; tomamos la decisión de que si me hace sentir bien; entonces corresponde al área del tiempo libre y la actividad pagada tiene que ser la que me haga sentir miserable.