“Cada vez estoy más convencido que el territorio artístico puede ser un campo de batalla para desfotoshopear toda esa realidad que está siendo filtrada o eliminada”.
“…el codo es una de las partes del cuerpo menos poetizadas, atendidas y celebradas de la historia de la humanidad. El codo no le interesa a nadie. El codo es una especie de altoparlante de la verdad, porque por muy suave que alguien pretenda tener la piel… el codo es de vocación áspera y es un anticipo de nuestra vejez. El codo nació viejo. Es como la corteza de un árbol”.
“…cuando, por ejemplo, celebramos la muy falaz belleza atemporal de Jenifer López y decimos: “¡Qué bien está esta mujer!”, lo que estamos diciendo no es: “¡Qué bien está!”, sino que está escenificando el fingimiento de que no envejece, lo cual es una atrocidad… Deberíamos celebrar envejecer bien, no “no envejecer”.