“En Perú tenemos un sistema de salud desastroso y no ayudó mucho al plan que habían propuesto. Somos uno de los países que tuvo más contagios y fallecidos. Es muy triste hablar de esto… Hay sectores de la ciudad que no tienen agua potable, que no les llega la luz… niños que no van al colegio, ollas comunes, madres de familia que intentan sostener comunidades…que preparan comida para su barrio”.
“Felizmente, yo tenía ahorros y he acudido a mi familia…pero he tenido compañeros y compañeras que tuvieron que reinventarse y…hacer galletas o vender ropa para sobrevivir…la pandemia ha sido muy dura para todos”.
“La fragilidad de la vida es algo que me empecé a cuestionar mucho más desde que empezó la pandemia…Pienso que la pandemia nos ha dado la posibilidad de repensar quiénes somos qué queremos y a dónde vamos”.
“Lo que he podido observar es que ahora hay mucha empatía, mucho estar para el otro, mucha colaboración, mucha preocupación pero, a su vez, he visto mucha dejadez, mucha prepotencia, es que los seres humanos estamos llenos de contradicciones…tenemos que dejar de ser un poco egoístas y pensar un poco en los demás”.
“Siento que en el Perú estamos pasando por cosas muy complicadas, más allá de la pandemia. Siento que la ciudadanía está tomado cartas en el asunto. Por lo menos, siento que se está generando un cambio yo apuesto a eso”.