“A lo largo de mi vida he atravesado momentos muy duros: En esas circunstancias, tomo el libro de salmos Tehilim y digo: “Dios, te entrego mi cuerpo, mi persona, lo que vos decidas está bien”.
“Mi vida como cantante lírica es maravillosa, pero requiere una dedicación full time y estar muy bien emocionalmente, porque se canta con el alma. A esta vocación le tenés que entregar tu ser”.
“Mi voz no es mía. Dios me presta el don para que ejerza este rol. En cada ser humano está la posibilidad de descubrir cuál es su rol en esta vida”.
“Las cantantes somos seres muy sensibles. Cuando estamos sobre el escenario, si bien tenemos técnica y, algunos, la virtuosidad, es tu alma la que debe emocionar a la audiencia que pagó la entrada para verte”.
“La soledad del arista es tremenda. Si bien te aplauden y te llenan el camarín de flores, al abrir la puerta de tu casa te espera la soledad”.
“Sólo cuando fui mamá sentí que estaba tocando el cielo con las manos”.