Conocí en una situación difícil la sensibilidad, el humanismo y la profesionalidad de los médicos cubanos. Ya en varias ocasiones me demostraron de lo que están hechos, pero cuando realmente pensé que el mundo se venía abajo, ahí estaban ellos para sostener mi mano, darme un abrazo de apoyo y compartir sus fuerzas como cualquier familiar cercano.
Es fácil juzgar la demora en la consulta, la placa que no hay, la ambulancia que se atrasa, la higiene de los baños, el mal estado de algunas áreas, sin valorar que el personal médico también sufre por problemas personales, padece las carencias, carga con dolores en el cuerpo y en el alma.