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Bienvenid@ al capítulo 16 del pódcast TMV, el único pódcast que encontrarás en el que un chaval no muy normal suelta, frente a cámara, sus reflexiones semanales de manera espontánea, sin guion alguno y con el único objetivo de abrirse para, con suerte, poder ayudar a alguien que lo necesite en el momento que lo necesite.
Si estás leyendo esto, de corazón, muchas gracias y disfruta del episodio número 16 ;)
Bienvenid@ al capítulo 15 del pódcast TMV, el único pódcast que encontrarás en el que un chaval no muy normal suelta, frente a cámara, sus reflexiones semanales de manera espontánea, sin guion alguno y con el único objetivo de abrirse para, con suerte, poder ayudar a alguien que lo necesite en el momento que lo necesite.
Si estás leyendo esto, de corazón, muchas gracias y disfruta del episodio número 15 ;)
Bienvenid@ al capítulo 14 del pódcast TMV, el único pódcast que encontrarás en el que un chaval no muy normal suelta, frente a cámara, sus reflexiones semanales de manera espontánea, sin guion alguno y con el único objetivo de abrirse para, con suerte, poder ayudar a alguien que lo necesite en el momento que lo necesite.
Si estás leyendo esto, de corazón, muchas gracias y disfruta del episodio número 14 ;)
El 28 de abril de 2024, antes de que existiera ningún pódcast, mandé un audio a mi mejor amigo proponiéndole quedar para hablar de desarrollo personal, nuestras ideas y todo aquello que queríamos construir.
Unos meses después, el 7 de julio de 2024, fundamos juntos NO HAY EXCUSAS - PÓDCAST.
Y sí…, técnicamente el título de este episodio tiene algo de clickbait ;)
No perdimos exactamente 1.000€. Fueron 649€ entre los dos.
Pero lo importante de este episodio no es realmente cuánto dinero perdimos, sino todo lo que habría perdido si hubiese decidido conservar mi parte y no empezar aquel proyecto.
Porque NO HAY EXCUSAS no acabó convirtiéndose en el gran negocio que seguramente imaginábamos cuando empezamos. Tuvimos problemas para conseguir invitados, repetimos caras, rompimos material, nos quedamos sin micrófonos en mitad de una grabación, dedicamos una barbaridad de horas a vídeos que no veía prácticamente nadie…
Hasta que uno de ellos explotó.
Y después otro alcanzó más 250.000 visualizaciones.
Recuerdo estar actualizando las notificaciones sin parar, con las manos temblando, después de haber estado trabajando durante meses sin prácticamente ninguna recompensa visible.
Pero incluso si aquello nunca hubiese ocurrido, creo que volvería a tomar exactamente la misma decisión.
A lo largo del pódcast surgen reflexiones sobre:
· por qué un proyecto que «fracasa» puede acabar siendo una de las mejores decisiones de tu vida,
· todo lo que puedes aprender y en quién puedes convertirte simplemente por haberte atrevido a empezar,
· por qué normalmente analizamos muchísimo el riesgo de actuar, pero casi nunca el riesgo de quedarnos quietos,
· cuándo la prudencia deja de ser prudencia y empieza a convertirse en miedo perfectamente argumentado,
· la parálisis por análisis,
· y…, entre otras cuantas cosas que creo que merece bastante la pena escuchar ;)
Porque si no hubiese vivido todo aquello, probablemente hoy no sabría prácticamente nada de redes sociales y este proyecto, TMV, posiblemente ni siquiera existiría.
La dinámica final parte precisamente de hacerte dos preguntas en base a una decisión que lleves tiempo posponiendo y de, una vez ya habiendo reflexionado, comparar ambas respuestas:
¿Qué puedo perder si lo hago y sale mal?
Y…
¿qué puedo perder si no hago nada?
Porque quizá llevas mucho tiempo intentando protegerte de un error visible mientras, sin darte cuenta, estás cometiendo otro bastante más silencioso y duro de aceptar.
Y no, esto no va de lanzarte a cualquier cosa sin pensar.
Va de no confundir criterio con miedo.
Esa decisión que sigues evitando… ¿no la estás tomando porque realmente no tiene sentido o porque te da miedo descubrir qué podría pasar si por fin te lanzas?
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
Links de los vídeos que comento en el pódcast aquí abajo ;)
Primer vídeo del pódcast NO HAY EXCUSAS:
https://youtu.be/qj66QHLBjY0?si=x7UmRhJ0IxeH4EQZ
Vídeo donde cambiamos NO HAY EXCUSAS por ARES STUDIOS:
https://youtu.be/mgKS6sAioKo?si=vgf0zr76TIIfcwfR
Vídeo donde “palmamos” la pasta:
https://youtu.be/LCIXPqSuTfU?si=MYeHgAihDdbe0RV6
Pódcast a Marcos Ramos Hirsch (experto en salud):
https://youtu.be/wVqZWyjBK_A?si=dSFEyY01YIn-P4L9
Pódcast a Carlos (ingeniero naval):
https://youtu.be/Tkte0rdK4xQ?si=zUB1MuDjucFLi2qI
Hubo una etapa de mi vida en la que, sobre el papel, parecía que tenía motivos de sobra para confiar en mí. Me cuidaba, aprendía constantemente, trabajaba en mis cosas… pero aun así sentía una necesidad enorme de que ciertas personas vieran todo eso.
Necesitaba demostrar que sabía. Que me lo estaba currando. Que tenía valor.
Y precisamente de ahí nace este episodio.
Después de escuchar la palabra «ego» incontables veces durante los últimos meses, quise empezar intentando entender qué significa realmente.
Pero la conversación acaba yendo bastante más allá de una definición: hablamos de esa falsa confianza que necesita validación externa, de la diferencia entre autoestima y sentirse superior, y de qué ocurre cuando dejamos que la opinión de los demás determine el valor que creemos tener.
También a lo largo del pódcast surgen reflexiones sobre:
· cómo recibir feedback sin convertirlo automáticamente en verdad,
· por qué tener confianza en tu criterio no significa cerrarte a mejorar,
· cómo el rechazo o una experiencia concreta pueden hacer que nuestra autopercepción caiga mucho más rápido de lo que pensamos,
· y…, entre otras más que son igual o incluso más interesantes ;)
A partir de ahí, la conversación se abre hacia las expectativas que construimos sobre cosas que no controlamos, cómo pueden jugar en nuestra contra —o incluso a nuestro favor— y la importancia de tener un «porqué» lo suficientemente fuerte detrás de aquello que queremos conseguir.
Pero todo termina volviendo al mismo lugar.
Si necesitas constantemente que los demás vean lo seguro que eres, lo bueno que eres, lo mucho que haces o todo lo que estás consiguiendo… quizá todavía necesitas demasiado de su opinión.
De hecho, la dinámica final que comparto en el pódcast parte precisamente de ahí, parte de detectar QUÉ estás intentando demostrar, preguntarte a QUIÉN se lo estás intentando demostrar y enfrentarte a una última pregunta:
¿Qué pasaría si esa persona nunca llegase a verlo?
Porque la auténtica confianza no necesita tantos espectadores.
Si tanto confías en ti, deja de demostrárselo a la gente.
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
Durante prácticamente un mes estuve en una casa perdida en las montañas de Portugal con mi familia.
Sin amigos cerca.
Sin gimnasio.
Sin prácticamente sitios a los que ir.
Y con muchas más horas libres de las que estaba acostumbrado a tener.
Al principio no parecía ningún problema.
Me levantaba, me bañaba en la piscina, desayunaba escuchando un pódcast, leía, entrenaba como podía con dos garrafas de agua y mi propio peso corporal, comía, escuchaba otro pódcast...
Hasta que llegaban las cinco de la tarde.
Y ya lo había hecho todo.
Entonces volvía a leer.
Volvía a bañarme.
Buscaba otra cosa que hacer.
Lo que fuera con tal de no quedarme simplemente conmigo mismo.
Con mis pensamientos.
Y precisamente de ahí nace gran parte de este episodio.
Porque mirando aquella experiencia con distancia me he dado cuenta de que mi problema no era únicamente que estuviera aburrido.
No sabía estar solo.
Necesitaba llenar constantemente los espacios vacíos con actividades, estímulos o personas.
Y esa necesidad empezó a trasladarse también a mis relaciones.
Cuando necesitaba constantemente recibir algo de otras personas para sentirme bien, dejaba de relacionarme desde la tranquilidad y empezaba a hacerlo desde la necesidad.
Intentaba controlar.
Exigía.
Me obsesionaba con que las cosas fueran de una determinada manera.
Y, paradójicamente, intentando evitar sentirme solo terminé provocando algunas de las situaciones que precisamente más miedo me daba vivir.
Pero aquella experiencia también tuvo una cara completamente distinta.
Porque cuando ya no me quedaron más cosas con las que llenar el día, empecé a pensar.
De verdad.
Sin otro vídeo.
Sin otro pódcast.
Sin otra tarea pendiente.
Y ahí empecé a darme cuenta de algo que creo que hemos normalizado demasiado:
vivimos constantemente recibiendo estímulos, pero muy pocas veces dejamos espacio para procesarlos.
Estamos ocupados.
Trabajamos.
Estudiamos.
Entrenamos.
Quedamos con gente.
Consumimos contenido.
Intentamos ser productivos.
Avanzamos, avanzamos y avanzamos.
Pero pocas veces nos preguntamos hacia dónde.
Y entonces aparece una contradicción interesante que también intento resolver durante el episodio.
Porque pensar es necesario.
Pero pensar demasiado puede convertirse exactamente en el problema contrario.
Puedes pasarte tanto tiempo analizando la decisión perfecta, imaginando cómo deberían salir las cosas o intentando eliminar cualquier posibilidad de equivocarte que termines sin hacer absolutamente nada.
Así que quizá la respuesta no sea ni vivir permanentemente distraído ni pasarte la vida encerrado dentro de tu propia cabeza.
Quizá sea algo bastante más sencillo:
parar lo suficiente para saber hacia dónde quieres ir y, cuando lo tengas suficientemente claro, actuar.
En este episodio hablamos de soledad.
Pero también de necesidad.
De control.
De FOMO.
De productividad.
De introspección.
De sobrepensar.
De aprender de aquellas épocas en las que las cosas no salieron como querías.
Y, sobre todo, de aprender a estar contigo sin necesitar constantemente que algo o alguien silencie lo que ocurre dentro de tu cabeza.
Al final del episodio también te propongo una dinámica:
la cita que llevas posponiendo contigo mismo.
Treinta minutos.
Sin móvil.
Sin música.
Sin pódcast.
Sin nadie alrededor.
Y una sola pregunta:
¿Qué llevo tiempo evitando pensar porque mantenerme ocupado me resulta más fácil?
Porque quizá estar solo no significa que te falte alguien.
Quizá, de vez en cuando, significa simplemente que por fin existe suficiente silencio como para poder escucharte.
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
Este episodio no estaba planeado.
De hecho, el episodio número diez de TMV iba a ser otro completamente distinto.
Lo grabé.
Lo terminé.
Y cuando acabé, la sensación fue bastante clara: no estaba orgulloso de lo que acababa de hacer.
Así que llamé al Aless, mi mejor amigo, le pedí que viniera a casa y empezamos a hablar sobre qué estaba ocurriendo con el pódcast.
Después de probar varias estructuras, guiones, principios, frases preparadas y distintas maneras de intentar construir los episodios, terminé dándome cuenta de algo que llevaba demasiado tiempo ignorando: estaba intentando encontrar la identidad de TMV utilizando piezas de todos aquellos pódcasts que me gustan.
Y una mezcla de cosas que admiras puede funcionar.
Pero sigue sin ser algo verdaderamente tuyo.
Así nació este episodio.
A las once de la noche.
Sin guion.
Sin principios delante.
Sin absolutamente nada escrito.
Únicamente yo, un micrófono y un tema que llevaba días revoloteando por mi cabeza: la identidad.
Y aunque el episodio empieza hablando sobre la identidad de este propio proyecto, poco a poco la conversación termina llevándome hacia algo bastante más personal.
Hacia mi necesidad constante de hacer las cosas de manera excelente.
Hacia las expectativas que llevo años poniéndome encima.
Hacia el perfeccionismo que muchas veces, en vez de ayudarme a hacer las cosas mejor, hace que las repita demasiado o directamente me impida disfrutarlas.
Hacia el sobreanálisis.
Y también hacia algo que profesores llevan señalándome prácticamente toda mi vida y que hasta ahora no había terminado de comprender: mi falta de confianza en mí mismo.
Porque quizá algunas de las cosas que consideramos parte de nuestra personalidad no son realmente quienes somos.
Quizá son mecanismos que hemos construido para sentirnos más seguros.
Para demostrar que sabemos.
Para estar a la altura de las expectativas.
O para intentar convertirnos en la persona que creemos que deberíamos ser.
En mi caso, incluso algo tan sencillo como utilizar constantemente palabras más complejas de las necesarias me hizo preguntarme cuánto de mi manera de comunicar nace realmente de mí y cuánto nace de querer demostrar que tengo algo que aportar.
Este episodio es, probablemente, una de las conversaciones más desordenadas que he publicado.
Pero también una de las más sinceras.
Hablo sobre el pódcast, sobre la exigencia, sobre confianza, sobre comunicación, sobre éxito, sobre disfrutar del camino y sobre esa obsesión que muchas veces tenemos por alcanzar una versión perfecta de nosotros mismos antes de permitirnos simplemente empezar a ser.
Y también me hago una promesa: seguir.
Llegar al episodio cien.
Dar tiempo suficiente al proyecto para que encuentre su propia voz.
Y darme tiempo suficiente a mí mismo para encontrarla también.
Porque quizá la identidad no sea algo que puedas sentarte una tarde a diseñar perfectamente.
Quizá haya una parte de ella que solo aparece después de vivir, probar, equivocarte, cambiar de opinión y seguir avanzando el tiempo suficiente como para empezar a reconocerte en aquello que haces.
Este episodio es exactamente eso.
Una conversación conmigo mismo intentando descubrirlo.
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
Hay cosas de ti que has elegido conscientemente.
Y hay otras que, aunque quizá nunca te hayas parado a pensarlo, han sido moldeadas poco a poco por los lugares en los que has estado, las personas con las que has pasado tiempo y aquello que has terminado considerando normal.
Y precisamente de eso trata este episodio.
Del entorno.
Déjame que te cuente un poquito más para ponerte en situación.
Durante prácticamente toda mi infancia (11 años) viví en el Raval, en Barcelona.
Años después, por determinadas circunstancias familiares y después de que mis padres hicieran un esfuerzo enorme para conseguirlo, acabamos mudándonos a Les Corts.
Y con el tiempo me he dado cuenta de que aquella decisión no cambió únicamente el lugar en el que vivía.
Cambió mi colegio.
Cambió las personas a las que estaba expuesto.
Cambió determinadas conversaciones.
Cambió aquello que veía diariamente.
Y, de alguna manera, también hizo más fácil que pudiera construir determinadas partes de la persona que soy hoy en día.
Pero este episodio no trata únicamente sobre cambiar de barrio.
Porque años después experimenté el entorno desde otra perspectiva completamente diferente.
Hubo una etapa en la que, por querer sentirme aceptado dentro de un determinado grupo, empecé a modificar pequeñas partes de mí.
Mi forma de vestir.
Mi pelo.
Mi manera de comportarme.
Incluso determinadas cosas que decía.
Y lo peligroso es que, mientras todo aquello ocurría, yo seguía sintiendo que continuaba siendo exactamente la misma persona.
Hasta que empiezas a mirar hacia atrás y te preguntas dónde termina aquello que realmente eres tú y dónde empieza todo aquello que has ido haciendo simplemente para seguir encajando.
De eso mismo te hablaré en este episodio.
De por qué tu entorno no determina quién vas a ser, pero sí puede hacer que determinadas versiones de ti sean muchísimo más fáciles —o difíciles— de construir.
De cómo la presión de grupo muchas veces no empieza obligándote a cambiar por completo, sino consiguiendo que negocies pequeñas partes de ti.
De la diferencia entre sentirte aceptado y estar realmente en un lugar donde puedes ser tú.
De qué ocurre cuando empiezas a rodearte de personas con las que compartes valores, inquietudes o una determinada manera de ver la vida.
Y, sobre todo, de por qué quizá deberíamos empezar a elegir con bastante más intención aquello a lo que permitimos tener acceso a nosotros.
Al final del episodio también comparto una dinámica práctica: los tres movimientos de tu entorno.
Una influencia que vas a reducir.
Una que vas a potenciar.
Y un nuevo entorno al que vas a empezar a exponerte.
Porque no necesitas eliminar mañana a medio mundo de tu vida.
Ni convertir a nadie en una mala persona.
Ni revolucionar por completo tu círculo social.
Pero quizá sí necesitas dejar de esperar que tu vida cambie mientras sigues exponiéndote exactamente a los mismos lugares, conversaciones y personas que llevan años reforzando una versión de ti de la que estás intentando alejarte.
No tienes que mover todas las piezas hoy.
Pero sí puedes empezar moviendo una.
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
Tu vida no se construye únicamente con las decisiones que tomas cuando estás motivado.
Se construye, sobre todo, con aquello que haces cuando las ganas desaparecen, cuando nadie te está mirando y cuando todavía no existen resultados que demuestren que todo ese esfuerzo está sirviendo para algo.
Y de eso trata este episodio.
De la disciplina.
Déjame que te cuente un poquito más para ponerte en situación.
Hace unos años, mientras consumía contenido de Alekai, conocí por primera vez la figura de David Goggins. En uno de sus vídeos explicó que, en su opinión, la mejor decisión que podía tomar una persona era eliminar las redes sociales de su vida y que, de mantenerlas, prácticamente la única persona que merecía la pena seguir era Goggins.
Así que hice precisamente eso.
Eliminé mis redes sociales y, durante una etapa de aproximadamente un año y medio, empecé a investigar quién era aquel hombre y qué había hecho para que alguien a quien yo admiraba hablara de él de esa manera.
Ese camino terminó llevándome hasta su libro, “No me puedes lastimar”, cuyas más de cuatrocientas páginas me leí en cinco días. Y de entre todos los aprendizajes que encontré en él, hubo uno que se quedó especialmente grabado en mi cabeza: la regla del 40 %.
Pero este episodio no trata únicamente sobre David Goggins ni sobre llevarte siempre hasta el límite.
Trata de entender por qué la motivación puede ponerte en marcha, pero solamente la disciplina puede mantenerte avanzando.
De por qué deberías decidir de antemano aquello que vas a cumplir.
De cómo reducir la negociación constante contigo mismo.
De por qué muchas veces es mejor eliminar una distracción que confiar únicamente en resistirla.
De cómo cada promesa que te cumples aumenta la confianza que tienes en tu propia palabra.
Y de cómo aquello que al principio requiere una enorme fuerza de voluntad puede, con el paso del tiempo, empezar a formar parte de tu identidad.
También comparto una dinámica práctica: una especie de "contrato" de disciplina contigo mismo durante los próximos catorce días, pensado para que elijas un compromiso, lo definas con claridad y empieces a demostrarte que tu palabra tiene más peso del que quizá crees.
Porque puede que hoy todavía no se note todo tu esfuerzo.
Puede que nadie vea la diferencia.
Puede que incluso tú empieces a preguntarte si está sirviendo de algo.
Pero si quieres que algún día se note, solo tienes una opción:
Seguir.
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
Tu vida rara vez cambia por una única decisión enorme.
Normalmente cambia de una manera mucho más silenciosa: a través de las pequeñas acciones que repites cada día, incluso cuando prácticamente no eres consciente de ellas.
Y de eso trata este episodio.
De los hábitos que te están acercando a la vida que quieres construir, pero también de aquellos que, poco a poco, pueden estar saboteándola.
Déjame que te cuente un poquito más para ponerte en situación.
Hubo una etapa de mi vida en la que podía llegar a estar a las tres de la madrugada con el móvil, viendo TikTok, YouTube o jugando a Brawl Stars, aun sabiendo que al día siguiente tenía que madrugar para ir al instituto.
Y, a ver, evidentemente no pasé de ese tipo de hábitos a convertirme de la noche a la mañana en una persona completamente disciplinada y productiva.
Fue un proceso.
Primero empecé a consumir contenido que me animaba a mejorar. Después fui pasando de los vídeos largos a la lectura. Y, con el tiempo, hábitos como leer, entrenar, cuidar mi cuerpo o mantener ordenado mi espacio empezaron a formar parte de mi vida.
En este episodio hablo precisamente de ese proceso y de algunos de los principios que más me han ayudado a entender cómo funcionan realmente los hábitos.
Cómo detectar el hábito que más está perjudicando tu vida.
Por qué no deberías eliminar un mal hábito sin decidir qué vas a hacer en su lugar.
Cómo empezar con una versión tan pequeña que no puedas justificar no hacerla.
Por qué los sistemas suelen ser más importantes que los propios resultados.
Y cómo una acción repetida durante suficiente tiempo puede dejar de ser algo que haces para convertirse en parte de la persona que eres.
También comparto algunos de los aprendizajes que más me marcaron del libro "Hábitos Atómicos", de James Clear, y una dinámica sencilla para que puedas empezar a instalar un hábito concreto durante los próximos siete días.
Porque no necesitas cambiar toda tu vida hoy.
Pero sí puedes elegir una acción.
Hacerla hoy.
Repetirla mañana.
Y darle suficiente tiempo como para que empiece a cambiarte.
TMV | Tu Mejor Versión
Reflexiones para vivir a la altura de tu potencial.
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