En la vida siempre nos vamos a encontrar con distintos tipos de situaciones, hay veces que esas situaciones que pasan a nuestro alrededor nos abruman tanto que nos hacen perder nuestro norte, y empezamos a vivir una vida en automático, como si fuéramos unos muertos vivientes en donde la rutina y las exigencias del día a día nos hacen sentir que estamos estancados en un sitio que no nos permite movernos. En ese momento tu mente empieza a intentar resolver las cosas urgentes como es el sustento diario, pero eso hace que esos propósitos que teníamos desde un principio se vallan disipando de nuestra vista hasta el punto de que lo empezamos a ver como si solo es un sueño lejano. Sin pensarlo, ya tu mismo empiezas a sembrarte la peor escusa que puedes tener en tu propósito o tu sueño que es "Ya no tengo tiempo". Déjame decirte algo, no estás solo en ningún sentido de la palabra, por dos razones, la primera y principales que no importa por lo que estes pasando o cuan estancado te sientas, nuestro Padre celestial está contigo en todo momento y no te piensa dejar allí, y la segunda es que todos, en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por esa situación y muchas veces, si nuestra vision no está lo suficientemente clara, el ciclo se empieza a repetir. Pero no te aflijas ni desmalles, Dios te quiere revelar esta palabra el día de hoy.