El enemigo quiere que pienses que todo se acabó — que tus decepciones, tus fracasos y tus luchas te enterrarán. Pero Dios aún no ha terminado contigo.
Puede convertir la decepción en esperanza, el fracaso en fe y la lucha en victoria. Él es un Dios que convierte las tumbas en jardines — y quiere hacerlo contigo. Él todo lo hace nuevo.