Tras revelarse los detalles del feminicidio de Fátima, no hay manera de creer que haya personas que puedan hacer tanto daño a una niña de siete años; resulta imposible tratar de imaginar que pensó la niña en sus últimos momentos, donde no recibió ayuda de nadie; ni de sus padres, ni de la sociedad que se enfoca más en tratar de politizar los feminicidios que en resolverlos.