La toma de decisiones requiere energía, y tenemos una cantidad disponible durante nuestras dieciséis o más horas consecutivas de conciencia. Una decisión puede absorber su atención en la mañana, pero si usted tiene que tomar una similar en la noche, se irá muy fácilmente por lo ya sugerido. Su cerebro necesita un descanso. Algunos somos conscientes del peligro de que nos pidan tomar una decisión importante al final del día, y tratamos de aplicar la rutina de “consultarlo con la almohada” para permitir que la energía sea recargada, y que la mente subconsciente haga algunos de los análisis, acompáñanos a aprender a mejorar nuestra toma de decisiones.