La guerra es universalmente condenable y ha dejado una larga estela de terror plasmado en múltiples conflictos desde los albores de la historia. Aquí, editado por Maeva, el testimonio de una niña que vivió el genocidio de Camboya. Una voz honesta de denuncia, para que no olvidemos, para que se detenga la guerra, para que vuelva la paz.