Pedro expresa que Dios no quiere que nadie se pierda. Pablo señala la necesidad de que haya quien predique la Palabra de Dios; siempre. Por eso es necesario anunciar y padecer por esta Palabra: sin temor, ni soberbia; con amor. El verdadero hombre y mujer de Dios, es humilde de corazón: el rico es humilde y el pobre es respetuoso. La religión sin Evangelio: es satanismo y herejía.