Históricamente las empresas constructoras han asumido como algo propio de su naturaleza el gran número de variables y factores en los presupuestos sobre los que trabajan.
Y es cierto, los imprevistos son inevitables cuando entran tantas variables en juego. Sin embargo, hoy en día y gracias a la tecnología su impacto puede ser controlado en gran medida lo que permite obtener una mayor rentabilidad y mejor rendimiento en los equipos de trabajo.