El recuerdo y la memoria de las luchas del pasado reciente tiene un valor y no es nostálgico sino táctico y estratégico para entender lo que hoy en día acontece y poder ver las carencias y necesidades de las luchas presentes.
Los últimos años del franquismo y los primeros de la continuidad dada en la transición (hasta 1978, año de agotamiento del movimiento obrero asambleario), el conjunto de la población asalariada española manifestó de forma creciente unos sentimientos de identidad y una comunidad de intereses que no han vuelto a darse desde entonces. La clase obrera de la que hablamos tiene fecha de aparición y, por desgracia, también de caducidad; es en resumen una formación histórica. Determinadas condiciones la alumbraron; forjaron una sociabilidad interna a base de costumbres, ideas y valores; determinaron modos de actuar y de organizarse específicos, o, dicho de otra manera, le dieron conciencia de clase.