Trigésimo segundo episodio V. Sobre la maldita prueba de aptitud para el maldito puesto de trabajo. Son cinco minutos de sabiduría condensados en cinco minutos de audío. No es por el huevo, es por el fuero.
Trigésimo segundo episodio V. Sobre la maldita prueba de aptitud para el maldito puesto de trabajo. Son cinco minutos de sabiduría condensados en cinco minutos de audío. No es por el huevo, es por el fuero.