El ataque del viernes pasado está pasando factura a Donald Trump tanto fuera como dentro de Estados Unidos. Fuera porque Rusia e Irán han asegurado que tomarán represalias si los ataques persisten. Dentro porque buena parte de las bases más leales del trumpismo están empezando a sentirse decepcionadas. No solo acusan la traición en materia exterior, sino que se resienten por los continuos reveses internos que padece el presidente en todas sus iniciativas.
Más en diazvillanueva.com