En apenas un año, asesinó a 3 niñas de entre 4 y 7 años. Su último crimen, en junio de 1989, Miyazaki se llevó por primera vez el cuerpo en lugar de abandonarlo. Cuando el olor se hizo más intenso, el asesino cortó la cabeza y las manos de la niña. Bebió su sangre de ahi el apodo de Drácula.