El dolor que sientes no es el problema, es la oportunidad que estás desperdiciando. Todos pasan por momentos difíciles, pérdidas, frustraciones, rechazos… pero la diferencia real está en lo que haces con eso. La mayoría huye, se queja, se victimiza, intenta evitarlo a toda costa, y por eso se queda igual. Pero hay otro tipo de personas que usan ese dolor de una forma completamente distinta.