En 1908 fue creada la primera banda sonora original (BSO) de la Historia. Durante ese año, dos compositores, Camille Saint-Saëns y Mihail Ippolitov-Ivanov, fueron los encargados de crear bandas sonoras originales para las películas El asesinato del duque de Guisa y Stenka Razin. Este hecho, sin embargo, más que ser visto como un ejemplo, fue aceptado simplemente como algo original. Así pues, el resto de películas aún siguieron siendo acompañadas por música conocida por la mayoría del público, para causar una mejor emoción al oírlas de fondo.