Hace 111 años que está allí. Imponente, majestuoso y diferente a cualquiera de las construcciones azucareras de Cienfuegos: “El Castillo de Martha Abreu”. Pero de su prominencia apenas queda hoy su hermosa fachada, la superficie de un interior que se pudre y corroe como los árboles muertos. Tan muertos y desprovistos como sus jardines que alguna vez fueron el orgullo de los lugareños y de la propia Martha, una de las precursoras más importantes que tuvo la región central en las luchas independentistas. Reportaje de Esteban Sosa y Rosario Conyado Barral, de Radio Cruces.