Un Dr. Font recién recuperado abrió las puertas de su clínica para, de a poco, volver a desespinar como su profesión demanda. Tres pacientes para tres espinas, y un silbido de colección.
Un Dr. Font recién recuperado abrió las puertas de su clínica para, de a poco, volver a desespinar como su profesión demanda. Tres pacientes para tres espinas, y un silbido de colección.