¡Dios nos da el regalo de un corazón nuevo! Esto significa que nuestra naturaleza ha sido cambiada y ahora podemos seguir al Señor, amarle y servirle con sinceridad.
El corazón de piedra produce una vida obstinada que no obedece a Dios.
El Señor ha quitado ese corazón de endurecido y nos ha dado un corazón que busca hacer su voluntad.