Los habitantes de Shingo, una localidad japonesa situada a 620 km de Tokio, creen en la leyenda de que Cristo vivió allí muchos junto a su familia, que sus tumbas están allí, y que en realidad el crucificado fue un hermano de Jesús.
Los habitantes de Shingo, una localidad japonesa situada a 620 km de Tokio, creen en la leyenda de que Cristo vivió allí muchos junto a su familia, que sus tumbas están allí, y que en realidad el crucificado fue un hermano de Jesús.