Un 11 de abril de 1864, Maximiliano de Habsburgo aceptó la corona del Imperio Mexicano en el Castillo de Miramar.
La corona fue ofrecida por una comisión de conservadores mexicanos. Así inicio del llamado Segundo Imperio Mexicano, un experimento monárquico respaldado por Napoleón III, que pretendía instaurar un gobierno estable en un México que llevaba 50 años peleándose por el poder.