El 19 de marzo de 1823, el Primer Imperio Mexicano encabezado por Agustín de Iturbide llegó a su fin, marcando un punto de quiebre en la naciente historia del país independiente.
La centralización del poder, la disolución del Congreso y su estilo autoritario provocaron la reacción de diversos sectores políticos y militares, quienes veían en su gobierno una nueva forma de tiranía.