Un 27 de marzo de 1847, el Puerto de Veracruz se rendía a las fuerzas invasoras de EUA.
El ejército mexicano no opuso resistencia, pues estaba peleando en CDMX contra el levantamiento interno de los Polkos, una revuelta interna por derrocar al presidente Gómez Farías y sus medidas de desamortización de bienes de la Iglesia católica para financiar la guerra. Finalmente se evitó esa desamortización, y se perdió la guerra.