Un 29 de mayo de 1911, Porfirio Díaz presentó formalmente su renuncia a la presidencia.
La renuncia de Díaz, leída en la Cámara de Diputados por su secretario de Gobernación, quedó registrada con las palabras: “Protesto conforme a lo dispuesto en la Constitución de la República, y declaro que dejo el poder por la fuerza irresistible de la revolución.”