Un 31 de marzo de 1823, se nombró el triunvirato compuesto por Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino para encargarse del Poder Ejecutivo de la Nación.
La creación del Triunvirato fue clave para contener el caos tras la caída del Imperio, y permitió dar forma al proyecto federalista que culminaría con la promulgación de la Constitución de 1824 y el nacimiento formal de la República Mexicana.