Aveces pensamos qué vamos bien, que la ruta en que voy es la adecuada para efectuar mi plan, pero no es hasta que Dios interviene y nos damos de cuenta, lo equivocados que estábamos.
Aveces pensamos qué vamos bien, que la ruta en que voy es la adecuada para efectuar mi plan, pero no es hasta que Dios interviene y nos damos de cuenta, lo equivocados que estábamos.