Pablo, el más grande de los Apóstoles; no recibió, ni exigió ayuda económica por predicar el Evangelio: pero se humilló, trabajó con sus manos y estableció varias Iglesias. En la Biblia sólo hay doce Apóstoles; los demás son falsos: obreros fraudulentos, disfrazados como Apóstoles de Cristo. Debemos ser verdaderos Obreros y Ministros del Evangelio: humildes, sencillos, prudentes.