El obrero de Dios, tiene que estar preparado para toda buena obra. Los verdaderos Pastores deben conocer bien la Palabra de Dios y tener discernimiento del Espíritu Santo. Los cristianos que sirven al Señor, están llamados a contentarse con lo que tienen. Los que se engrandecen a sí mismos, o están almacenando dinero para su propio beneficio y el de su familia: no agradan a Dios.