Mi hermano Samuel y yo vivimos en un piso de cuarenta metros, creo que para mantener el único vínculo estrictamente biológico que nos queda. Desde que se murió nuestra abuela solo nos tenemos el uno al otro.
Mi hermano Samuel y yo vivimos en un piso de cuarenta metros, creo que para mantener el único vínculo estrictamente biológico que nos queda. Desde que se murió nuestra abuela solo nos tenemos el uno al otro.